Sobre la actitud de ciertas personas hacia el sexo opuesto
Nunca he estudiado nada de psicología, pero siempre he pensado que el complejo de superioridad nace del miedo a ser inferior. Un sujeto que está realmente seguro de ser superior a otro sujeto no está sujeto a demostrarlo. Tampoco lo está a despreciar a ese otro sujeto.
Siguiendo esta creencia, cuando me encuentro con alguien que me suelta sin tapujos "Las mujeres somos intrínsecamente superiores a los hombres, solo que os dejamos dominar para que os lo creais", o "Las tías solamente sirven para una cosa", me salen sarpullidos y tengo que apartar la vista para que mis ojos, siempre sinceros, no traicionen el desprecio que me inspiran semejantes afirmaciones.
Y saco a esto a colación porque hace un par de días una amiga me mandó un correo llamado "la guerra de los sexos". Nada más verlo ya torcí el gesto y pensé que sería otro powerpoint con una lamentable combinación de frases en colores horteras, fotografías de baja calidad y textos de libro de chistes. Me equivoqué. Era solamente texto. Terminé echando de menos los colores. Abre el correo la siguiente perla:
"1. ¿Cuál es la diferencia entre disolución y solución?
Disolución: Meter a un hombre en una bañera con ácido.
Solución: Meterlos a todos."
Esto es sentido del humor, no cabe duda. La temática del correo sigue in crescendo hasta llegar a la maravillosa y sesuda conclusión final, ante la cual me quito el sombrero:
"CONCLUSIÓN: El 99% de los hombres les da una mala reputación al resto..."
Que genialidad la de la autora, porque supongo que es una mujer, o mejor dicho, un miembro del sexo femenino. Seguramente la combinación de venus, que el novio/marido la haya dejado por la amiga/secretaria, el hecho de que tenga la regla y que el amante tenga otro compromiso sean coautores de este manifiesto antimasculino. Lamentable.
Igual de lamentable que ese otro "autor" pajillero que no se lía con nadie en las discotecas ni en ninguna otra parte, cuyas habilidades sociales son las mismas que las de una ameba, y que vuelca la tensión que no consigue arrancarse masturbándose en textos machistas, igualmente vergonzosos y penosamente escritos. Las chicas al menos se preocupan más de la ortografía. Eso sin contar con que la novia se habrá ido con un maromo de gimnasio, que afortunadamente seguro que es gay aunque no lo haya descubierto aun. Los recursos de supervivencia de la mente humana son increibles.
Siempre me han reventado profundamente estas actitudes. Nunca me han gustado los conflictos, pero menos aun me gustan aquellos que no buscan la solución y el equilibrio, sino que abogan por total humillación y aniquilación del adversario. En este orden de cosas el adversario es el sexo opuesto.
Ya me parece oir esas voces que, contemporizadoras, dirán "No te pases hombre, que son textos de coña". Bajo esa misma excusa se han ocultado siempre intenciones aviesas, y un "era broma" sirve para edulcorar un poco las afirmaciones que se hacen. No me convence esa excusa. Nunca me ha canvencido. De hecho me parece patética.
Ambos, machismo y feminismo tal y como me los ha presentado la vida, son dos formas de integrismo. Y a mí los integristas me tocan muchos los cojones. Me importan un carajo las definiciones que la RAE (sobre la actitud de la RAE acerca de este tema mejor me callo) acerca de lo que son una cosa y otra. Para mí son dos caras de la misma moneda, es decir, de la autoafirmación de un sexo basándose en la humillación y el desprecio hacia el otro. Y los y las que piensen de este modo, diciendo que un sexo es mejor que otro, sin detenerse ante el hecho evidente de que ambos son simplemente distintos, debo decir que son unos cavernícolas, y que su sitio está fuera de cualquier sociedad mínimamente avanzada.
Soy consciente de que la balanza de esta sociedad está más inclinada del lado masculino, y de que hay otras sociedades cuyos integrantes son bárbaros (no tienen otro nombre), para los que la mujer es menos que un objeto. Es decir, más o menos igual que en esas otras sociedades, antiguas y "avanzadas socialmente", tan endiosadas, como es la Atenas de Pericles y la Roma Imperial. No nos engañemos. No era tan idílico para las mujeres. En el tema de la igualdad de sexos se ha empezado a avanzar este siglo, y en muy pocos sitios. Y también sé que hace falta un esfuerzo conjunto (no solo de parte de las mujeres), para lograr esa igualdad de derechos.
Soy igualmente consciente de que las circunstancias personales de los "autores" de esos textos no deben ser demasiado buenas, y que es bastante probable que tengan sus razones para estar puteados. Pero embarcarse en una cruzada contra el sexo opuesto en general es síntoma de una aridez mental del mismo calibre que la de ese moro que, imaginando que lo que hace está bien, le estirpa el clítoris a una pobre niña de doce años.
Los hombres somos de Marte y las mujeres son de Venus. Y por un azar no comprendido nos hemos encontrado a mitad de camino, en la Tierra. Simplemente somos distintos. Aunque no somos tan diferentes como pensamos. Y ambos formamos esa moneda de oro que es La Persona, el Ser Humano. Y mientras esto, tan básico, siga oculto para tanta gente, lo lamento pero no veo salida alguna para esta sociedad. El Hombre tiene su grandeza, y la Mujer tiene asímismo la suya. Y son diferentes, y por lo tanto no comparables.
Quedaos con vuestra intolerancia y vuestra mala baba contra el sexo opuesto, que yo voy a disfrutar de ambos sexos lo que el cuerpo, la mente y el corazón den de sí. Y no hay más.
martes, junio 08, 2004
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